★ 1984: HECHIZO

Dirección General: José Luis Gestro

El Carnaval es esparcimiento para el espíritu porque es alegría. Es alegría vibrante, alegría que los ricos de alma saben cultivar pues la alegría es el primer placer del hombre. El Carnaval ha vuelta, una vez más, desde algún lugar remoto de los tiempos para cumplir con su imperio fugaz y el mundo proclama la fiesta. Todo es diversión y placer y todo adquiere una intensidad particular; hasta la naturaleza habitualmente solemne y seria, se conmueve con la magia del Carnaval y ocurre entonces lo que en cualquier otro tiempo es imposible, es decir, sucede lo maravilloso.

La comparsa Marí Marí se suma al regocijo y a través de un brillante desfile de trajes suntuosos y magníficos espaldares realiza la puesta en escena de una historia fantástica que protagonizan la Luna, el Arco Iris, el mismo Carnaval, otros elementos de la naturaleza y el Hombre con sus ritos paganos.

Cuentan que la Luna quería ser Reina…. claro que no ya en el cielo porque allí reina el sol. Dicen que pensó en algún país de la Tierra, pero tampoco podía ser porque allí reinan los hombres y que entonces se propuso ser la reina de la Ilusión. Pero todas las ilusiones le pedían algo a cambio del reinado y la Luna no poseía otra cosa que su fría belleza de la cual por supuesto no deseaba desprenderse. La Luna se volvió indiferente a todo y se puso tan pálida que apenas se distinguía en el celeste profundo. Por verla resplandecer nuevamente, una tarde, la Lluvia hizo música con sus cien cristales y las nubes interpretaron su danza inefable con dulzura apasionada. Pero nada interesaba a la Luna como no fuera conseguir su reinado. Todo era inmensidad y espacio. De pronto el Sol dejó su juego solitario, rodeó a la Nubes y les anudó en la cintura una cinta de colores; así formó el primer Arco Iris.

Cuentan que la Luna inmediatamente se sintió atraída por los colores de la nueva figura y que silenciosamente ambicionó tener aunque más no fuera, uno de ellos: El Violeta…. o el Azul…. o el Turquesa…..hasta que decidió que los quería a todos. Entonces la Luna avanzó con gracia, se detuvo frente al Arco Iris e intensificó su brillo plateado hasta deslumbrarlo, lo sedujo con sus artes de niña frívola y cuando el Arco Iris se rindió a esos encantos, ella le quitó los siete colores y se fue por el espacio en busca de una ilusión que la hiciera reina.

Mientras la Luna huía, los siete colores se derramaron por el cielo y algunos tiñeron al Ocaso que, como siempre, venía a despedir al Día. Dicen que cuando llegó la Noche, precedida por sus cinco estrellas más brillantes, todavía flotaban en la inmensidad los últimos vislumbres del Arco Iris. La Luna corrió por el espacio hacia el Tiempo que es donde habita Carnaval. Fue entonces cuando la Luna hizo un pacto con Carnaval según el cual él sería dueño para siempre de los colores del Arco Iris pero tal como los distribuiría La Luna en cada una de las expresiones del Carnaval: El Rojo para la sensualidad; el Naranja para el romanticismo, el Amarillo para el show, el Verde para el juego, el Turquesa para la música, el Azul para la Frivolidad y el Violeta para la Fantasía. Mientras que, por fin, la Luna sería reina, reina del Carnaval…..siempre que pudiera tomar la forma de una mujer.. Se afligía la Luna porque pensaba que jamás lograría aspecto humano cuando Carnaval le sugirió que recurriera a las facultades de la Magia y juntos recordaron que siempre el Hombre siempre ha sido sabio en éstas cosas. Buscó la Luna la orilla del Mar, adonde el Hombre celebra desde muy antiguo sus ritos de hechicería.

El Hombre, como el Arco Iris, encontró irresistible a la Luna y por supuesto accedió a conjurar hasta dar a la Luna cuerpo de mujer. Esperaron la noche. Bailarines y músicos iniciaron los cantos rituales y al son de los timbales y con el ritmo frenético de la danza de las terribles Pombas Giras, fueron surgiendo los Exú-Dioses que habitaban en el cielo, en la Tierra, en los árboles, bajo las rocas…. Cuentan que la Luna giró y giró hasta caer postrada en un trance hipnótico y que cuando despertó tenía la apariencia de una muchacha muy bonita.

Cada vez que se acerca el Carnaval, la Macumba se repite para que la Luna pueda transformarse y dicen que sólo se interrumpe cuando el carnaval finaliza. Desde entonces y mientras es Carnaval, la Luna baila para el Hombre escondida en la sugestión y la gracia de una Reina.